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24 enero, 2026

VESTIGIA: Intersubjetividad o transindividualidad. Una alternativa materialista

Morfino, Vittorio: Intersubjetividad o transindividualidad. Una alternativa materialista. Madrid, Dado ediciones, 2025. 446 pp. El original de la reseña se publicó en Anales del seminario de historia de la filosofía, 43(1), 2026: 225-227.

Aurelio Sainz Pezonaga

El concepto de transindividualidad proviene de los estudios sobre la individuación psíquica y colectiva del filósofo francés Gilbert Simondon (1924-1989). Para Simondon, la transindividualidad es el nombre de la individuación entendida como un proceso doble, correlacionado, al mismo tiempo psíquico y colectivo. Su propuesta ha influido en diferentes pensadores contemporáneos como Gilles Deleuze, Bernard Stiegler, Paolo Virno, Étienne Balibar o Jason Read.

Vittorio Morfino, en su nuevo libro, traducido para Dado ediciones por Roberto Peña León, recoge el desarrollo del concepto realizado por estos dos últimos. El impulso principal proviene de la elaboración llevada a cabo por Balibar, quien empezó a trabajar con la noción de lo transindividual en los años ochenta, incluyéndola en sus análisis de la filosofía de Spinoza, de la igualibertad, del marxismo, del nacionalismo y el racismo, para, posteriormente, adoptarla como objeto de reflexión en sí misma a partir de las teorías de Spinoza, Marx y Freud. De Read, Morfino retoma el enfoque de que no basta con contraponer la transindividualidad a otras formas de entender la individuación, sino que la teoría de la transindividualidad debía poder explicar también esas otras formas respecto a las que se contrapone, a saber, las formas de la individuación según son pensadas tanto dentro de los modelos del individualismo y la intersubjetividad como dentro de los modelos organicistas, holistas o comunitaristas.

Morfino construye su propuesta asumiendo que, dentro de la historia de la filosofía moderna y contemporánea, la tradición más exitosa corresponde al modelo de la intersubjetividad. Este modelo deriva, a su vez, de una concepción del sujeto entendido como espacio de interioridad, cuyo comienzo filosófico ubica en las obras de Descartes y Locke. Ahora bien, desde este punto de vista histórico, si podemos hablar de la transindividualidad como alternativa a la intersubjetividad y de la “interioridad” del sujeto como efecto, es gracias a Spinoza. Spinoza es la alternativa a Descartes sobre todo porque la filosofía de Spinoza permite explicar el sujeto cartesiano en tanto que efecto de la conjunción entre la conciencia de nuestros apetitos y la ignorancia de las causas que nos mueven a actuar.

El libro se estructura entonces en cuatro partes. Comienza con una extensa introducción en la que Morfino expone el problema de la alternativa entre intersubjetividad y transindividualidad desde el punto de vista histórico. A la introducción le siguen nueve capítulos divididos en tres grupos de tres. El primer trío corresponde a Spinoza y a las relaciones entre Descartes y Spinoza y entre Spinoza y Leibniz, y Husserl, leído por Morfino como un continuador de Leibniz. El segundo trío de artículos está dedicado a Marx; primero en su relación diferencial con Hegel, luego con Feuerbach y sobre todo Stirner y, por último, con Engels. Y los tres últimos artículos giran en torno a otra de las apuestas fuertes del libro, la “transindividualidad implícita” en Althusser, contrastada con Antonio Gramsci, Lucien Goldmann y Michel Pêcheux, situando a Freud siempre en el trasfondo.

Morfino moviliza así un gran número de pensadores de la filosofía moderna y contemporánea en torno a una cuestión que es expresamente una disputa político-filosófica. El sujeto entendido como espacio de interioridad no ha existido siempre, sino que está ligado a un modo socio-histórico de individualidad que, con la terminología de C. B. Macpherson, podemos denominar “individualismo posesivo”. El individualismo posesivo es una forma de individualidad surgida (inventada) con el capitalismo histórico y destinada a desaparecer con él. Acumulación originaria, reforma protestante y nacimiento del Estado moderno son los tres elementos que, conjuntados, forman el terreno donde se inscribe la invención del sujeto cartesiano. Lo que estos tres elementos tienen en común es que establecen una relación inmediata del individuo, ya sea con la propiedad en la acumulación originaria, ya sea con Dios en la reforma protestante, ya sea con la autoridad política en el Estado moderno. Ahora bien, la relación inmediata entre el individuo y la propiedad, Dios y el poder de mando, se realiza a través de una relación siempre mediada con el otro. La propiedad, Dios y el Poder son las instancias de mediación entre individuos en sí separados.